El 2007 ha sido un año lleno de imágenes. Unicef ha escogido las mejores fotografías del año por su “criterio periodístico y social, buen gusto y sentido artístico”. La imagen de Ghulam, una niña afgana de 11 años sentada junto a su marido de 40 realizada por la fotógrafa estadounidense Stephanie Sinclair, fue elegida ayer como la mejor imagen de 2007. La fotografía fue distinguida por la delegación alemana del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, entre otras 1.230 imágenes, por su denuncia de una práctica "mundial" y "terrible". La imagen forma parte de una serie de retratos sobre matrimonios infantiles que Sinclair realizó durante dos años en Afganistán, Etiopía y Nepal.
La explotación de los niños
En segundo lugar, se ha reconocido el trabajo del fotógrafo bangladesí Bhuiya Akash sobre la explotación laboral de niños en su país. El mensaje de alegría y esperanza que ha conseguido el fotógrafo Hartmut Schwarzbach con la imagen de Annalyn, una niña filipina que vive en una colonia de mineros cerca de Manila, ha recibido el tercer premio. 
Los inocentes de Gaza’, la fotografía que retrata el horror de unos niños palestinos heridos mientras son trasladados al hospital tras un ataque israelí en el norte de Gaza ha conseguido la mención de honor. 
La última imagen finalista forma parte del reportaje sobre mujeres violadas en el genocidio de Ruanda (1994) junto a sus hijos, del israelí Jonathan Torgovnik, que este año ganó el Premio al Retrato Fotográfico de la National Portrait Gallery de Londres.

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