Siento no tener el verdadero documento del "salto a la fama" que dió nuestro amigo Carrero Blanco, sólo os puedo mostrar el fragmento de una película que recrea fielmente el momento histórico citado. El asesinato de Carrero Blanco.
El jueves 20 de diciembre de 1973 el Presidente del Gobierno, almirante Luis Carrero Blanco, asiste a misa y recibe la comunión en la iglesia de los Jesuitas de la madrileña calle de Serrano. El Presidente inicia con esta práctica piadosa su tarea de cada día. Su horario es riguroso e invariable, saliendo de su casa de Hermanos Bécquer 6, pocos minutos antes de las nueve de la mañana. Viaja en el coche oficial, un Dodge “Dart” 3700 GT, negro, de matrícula PMM-16416, sin ningún tipo de blindaje. Con el Presidente ocupan el vehículo el inspector de Policía, José Antonio Bueno Fernández, y el conductor José Luis Pérez Mogena. Detrás va el coche de escolta, otro Dodge igual, de color metalizado, con matrícula particular M-5642-O, que en cualquier momento podría utilizar la PMM-16718. En él van, detrás, el inspector Galán y delante el inspector Alonso y el chófer Franco.Una vez acabada la misa, hacia las 9:25, Carrero Blanco se dirige hacia su casa para desayunar, para lo cual el coche gira a la izquierda en la desembocadura de Juan Bravo y vuelve a girar a la izquierda para enfilar la calle Claudio Coello, cruzando Maldonado frente a la fachada de trasera de la iglesia donde ha asistido a la ceremonia de la misa.
En el número 104 de Claudio Coello, un Morris 1300, de matrícula M-893.948, estacionado en doble fila estrecha el paso del automóvil que vira ligeramente hacia la derecha para deslizarse por el hueco existente, exactamente donde estaban enterradas las cargas explosivas. Entonces la calle parece reventar. Los trozos del pavimento golpean las fachadas, destrozan los vehículos, hieren a varios transeúntes. El coche presidencial, alcanzado de lleno por la explosión, vuela literalmente en increíble ascenso vertical y cae luego –salvando la fachada posterior de la iglesia– a la terraza que corona el claustro. Allí queda, casi encajado en el estrecho corredor que limitan el muro y el pretil, convertido en pura chatarra. Todo ha ocurrido en pocos segundos.
El enorme agujero abierto en la calzada, de unos diez por siete metros, causado por la explosión, comienza a brotar el agua. Ante la enorme confusión, se piensa que el automóvil puede estar dentro del socavón inundado, pero el jesuita padre Jiménez Berzal, testifica que un coche ha caído sobre la terraza interior, con dos personas dentro, a las cuales ha dado la extremaunción. Suben la escalera los inspectores que iban en el automóvil de escolta, y entonces vienen los patéticos esfuerzos para extraer los cuerpos. Llegan los bomberos y las ambulancias. Carrero Blanco llega ya cadáver a la Ciudad Sanitaria “Francisco Franco”, presentando las siguientes lesiones:
“Fractura de maxilar inferior, fractura de ambas clavículas, aplastamiento torácico, fractura abierta de tibia y peroné derecho, tercio medio inferior, fractura luxación abierta del tarso en miembro inferior izquierdo, fractura con minuta de medio pie derecho. Epistasis traumática”. El inspector Bueno también ingresa cadáver: aplastamiento craneal y torácico. El conductor Pérez Mogena es el único que llegó en estado preagónico, falleciendo a los pocos instantes de ingresar.

De esta guisa acabó la calle por donde paseaba el Almirante de los cojones, me quedo mucho más tranquilo sabiendo que murió viniendo de misa y recién comulgado.
Los fieras:
José Ignacio Abaitúa Gómez, de 23 años, constructor de la galería donde se colocó la carga explosiva.
Pedro Ignacio Pérez Beotegui (a) Wilson, de 25 años. Uno de los que planeó el atentado.
José María Larreategui Cuadra, de 27 años, que fue, al parecer, quien alquiló el sótano de la calle de Claudio Coello.
José Miguel Beñarán Ordeñana (a) Argala, de 24 años. Hizo el tendido eléctrico mediante el cual se provocó la explosión.
José Antonio Urriticoechea Bengoechea, de 23 años.
Juan Bautista Eizaguirre Santiesteban, de 28 años.
3 comentarios:
te has documentao de primera mano. menudos fieras, que gran trabajo el de wilson y sus secuaces, y el lobo tb estaba de practicas por entonces..
cago en to los rojos
Siempre bien documentao, como no; que esperabas de mi capullo,ale nus vemos
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